Material completo para hacer cianotipia dispuesto sobre una superficie de trabajo de madera

Material para cianotipia: la lista completa

Escrito por Éric Marais

Antes de poner una hoja al sol hay que reunir el material adecuado, y a menudo es ahí donde las ganas de empezar chocan con una lista confusa recogida de aquí y de allá. Sin embargo, la cianotipia pide pocas cosas, dos sales de hierro y agua para la química, algunos accesorios para el gesto, pero cada elemento tiene su razón de ser.

Esta página reúne la lista completa de lo que hay que tener a mano antes de empezar, elemento por elemento. Se limita al material que hay que reunir y remite a otras páginas para la dosificación y la mezcla. Si acabas de empezar, hazte primero una idea del proceso en su conjunto, antes de esta cuestión de intendencia.

Las dos sales de hierro y el agua

El corazón de la cianotipia cabe en dos polvos. El citrato de amonio férrico, de un amarillo verdoso, y el ferricianuro de potasio, de un rojo intenso, son las dos sales de hierro que se disuelven y después se mezclan a partes iguales para obtener la solución sensible a la luz ultravioleta.

Sin ellas no hay imagen: son los únicos reactivos realmente imprescindibles. El ferricianuro es poco tóxico en las dosis del proceso, pero puede liberar cianuro en contacto con un ácido o, en solución, bajo la luz UV.

También hace falta agua, primero para disolver cada polvo en una solución madre y después para el lavado final. El agua del grifo sirve en la mayoría de los casos, y un agua desmineralizada evita sorpresas donde es muy calcárea.

El detalle de las proporciones y la forma de combinar estas dos sales son cosa de la receta, y su naturaleza exacta, de la química del proceso. Las dos sales se conservan mucho tiempo mientras se mantengan separadas, protegidas de la luz, en frascos opacos o tintados.

Con qué extender la solución

Una vez lista la solución, hay que depositarla sobre el soporte, y dos herramientas se reparten esa tarea. La más corriente es un pincel ancho y suave, preferiblemente de pelo sintético, porque el metal de la virola puede reaccionar con la química y manchar la capa. Un pincel de espuma también cumple muy bien y deja una capa regular.

La otra opción es la varilla de vidrio, a veces llamada aplicador, una barra que extiende la solución en una película fina y regular, mientras que la pincelada visible en el borde es, al contrario, parte del encanto del proceso. Ten también a mano un pequeño recipiente para la mezcla, un vasito de vidrio o de plástico, nunca de metal.

El soporte que se sensibiliza

Después hace falta algo que emulsionar, y el soporte de aprendizaje por excelencia es el papel de acuarela, con gramaje suficiente para aguantar el baño de lavado sin romperse. Un papel de impresora corriente se ondula y se deshace en cuanto se empapa. Queda elegir el papel según su gramaje, sus fibras y su grano.

El textil también entra en la lista en cuanto se quiere ir más allá del papel, ya que una tela de fibras naturales como el algodón o el lino se sensibiliza de la misma forma. Son posibles otros materiales, de la madera al vidrio preparado.

El vidrio de contacto y la cubeta de lavado

Para obtener una imagen nítida, el objeto o el negativo colocado sobre el papel tiene que quedar bien plano contra la capa sensible; si no, el contacto sale borroso. Una simple placa de vidrio limpia, colocada encima, mantiene esa presión y evita que el viento lo mueva todo durante la exposición. Un vidrio recuperado de un marco de fotos sirve perfectamente mientras le coges el tranquillo.

Después de la exposición, la copia pasa al agua, así que hace falta una cubeta de lavado lo bastante grande para sumergir la hoja plana sin doblarle las esquinas.

Un barreño, una cubeta fotográfica o un fregadero limpio sirven; lo esencial es que el agua circule libremente alrededor del soporte para arrastrar las sales que no han reaccionado. Este baño revela el azul y lo estabiliza, y su duración y sus señales se detallan en la página dedicada al lavado de la cianotipia.

Vidrio sobre soporte, pinzas, cubeta, papel, pincel y guantes colocados sobre una superficie de trabajo.

Vidrio, soporte rígido, pinzas y cubeta completan el material necesario para la copia por contacto.

Guantes y protección de la superficie de trabajo

La cianotipia es un proceso poco peligroso: el ferricianuro es poco tóxico en las dosis del proceso, pero puede liberar cianuro en contacto con un ácido o, en solución, bajo la luz UV, y el azul obtenido es estable. En cambio, la solución mancha de forma duradera la piel, la ropa y las superficies.

Un par de guantes de nitrilo mantiene las manos limpias y evita que los dedos dejen huellas azules en la copia. Cubre también la superficie de trabajo con una hoja de papel o un hule, porque una gota sobre una mesa clara deja una marca persistente. Estas precauciones tienen más que ver con la limpieza que con el riesgo.

La fuente de luz

Queda el motor de la reacción, la luz ultravioleta. La fuente más sencilla, y gratuita, es el sol, que expone una hoja en pocos minutos con el cielo despejado, y en más tiempo con el cielo cubierto. Es con él como mejor se aprende a leer el cambio de color en la superficie, esa señal que marca el final de la exposición.

Cuando falta el sol, una lámpara UV o una insoladora toma el relevo y permite trabajar por la noche o en invierno con tiempos reproducibles. Una fuente de ultravioleta es imprescindible, pero el sol basta de sobra para empezar.

Reunirlo todo sin olvidar nada

Reunir este material pieza a pieza tiene la ventaja de controlarlo todo, del papel al pincel, a costa de varias compras en sitios distintos y de comprobar cada elemento, sobre todo la frescura de las sales. Para quien prefiere partir de un conjunto ya coherente, un kit de cianotipia reúne las dos sales, el papel adecuado y los accesorios básicos en una sola caja.

Para decidir entre las dos vías, la página kit o material por separado sopesa los pros y los contras, y la de dónde comprar un kit orienta la compra.

Montado pieza a pieza o sacado de un kit, lo necesario es lo mismo:

  • ☐ el citrato de amonio férrico y el ferricianuro de potasio;
  • ☐ agua, del grifo o desmineralizada si es muy calcárea;
  • ☐ frascos opacos o tintados para conservar las dos sales por separado;
  • ☐ un pincel ancho de pelo sintético, un pincel de espuma o una varilla de vidrio;
  • ☐ un vasito de vidrio o de plástico para la mezcla, nunca de metal;
  • ☐ papel de acuarela con gramaje suficiente, o una tela de algodón o de lino;
  • ☐ una placa de vidrio limpia;
  • ☐ una cubeta de lavado: barreño, cubeta fotográfica o fregadero limpio;
  • ☐ guantes de nitrilo y algo para cubrir la superficie de trabajo;
  • ☐ una fuente de ultravioleta: el sol, o una lámpara UV o una insoladora.

Reunidos estos elementos, solo falta el gesto. Un kit no es, por tanto, obligatorio para empezar, pero evita estas compras en sitios distintos y la comprobación de cada elemento.

Eric Marais — fotógrafo, autor de dos libros sobre fotografía estenopeica (ediciones Pearson) y creador del Sténoflex. Desde el principio imparte talleres de iniciación a la fotografía alternativa, de la fotografía estenopeica a la cianotipia.