Cámara digital equipada con una tapa de cuerpo perforada para hacer fotografía estenopeica

Cámara estenopeica digital: cómo hacerla con tu cámara de fotos

Escrito por Éric Marais

Solemos asociar la fotografía estenopeica con el papel, la química y las largas exposiciones de la fotografía analógica, pero el procedimiento depende de una sola cosa, un agujero que sustituye al objetivo, y nada impide colocar ese agujero delante de un sensor digital. Si ya tienes una réflex o una cámara sin espejo, tienes con qué probar el aspecto de la fotografía estenopeica sin baños ni cuarto oscuro, sustituyendo el objetivo por una tapa perforada. Esta página explica cómo convertir una cámara digital en cámara estenopeica con una tapa perforada y, después, cómo ajustar la toma.

En resumen, en 7 pasos:

  1. Elegir una tapa de cuerpo adaptada a la montura de tu cámara, ya perforada o para perforarla tú mismo
  2. Perforar el centro de la tapa con un agujero de cinco a diez milímetros
  3. Pegar por el lado interior un cuadrado de aluminio fino perforado con una aguja y desbarbado
  4. Enroscar o encajar la tapa en lugar del objetivo
  5. Poner la cámara en modo manual, sin intentar enfocar
  6. Colocar la cámara sobre un trípode y disparar con el temporizador o con un mando a distancia
  7. Ajustar la exposición y el ISO leyendo la pantalla y el histograma

Es una forma sencilla de empezar, que da la suavidad y la profundidad de campo del procedimiento con la ventaja de la vista previa inmediata. Si el principio del agujero aún no te queda claro, la guía completa de la fotografía estenopeica sienta las bases.

El principio de la fotografía estenopeica en una cámara digital

Una cámara de objetivos intercambiables, réflex o sin espejo, deja el sensor al descubierto en cuanto se retira la óptica. En su lugar se enrosca o se encaja una tapa de cuerpo con un estenopo, y la luz ya solo llega al sensor a través de ese agujero minúsculo, exactamente igual que llegaría al papel en el fondo de una caja.

El sensor pasa a ser la superficie sensible y graba la imagen que proyecta el agujero, con ese desenfoque envolvente que caracteriza el procedimiento, pero el resultado se ve en la pantalla en vez de quedar latente en una emulsión. Todo depende de la distancia entre el agujero y el sensor, que hace las veces de distancia focal y decide el encuadre: es corta en un cuerpo de cámara y da un campo bastante amplio.

Esquema: una tapa de cuerpo perforada sustituye al objetivo y la luz pasa por el agujero hasta el sensor

El sensor sustituye al papel: la luz solo le llega por el agujero de la tapa perforada.

Perforar una tapa o comprarla ya perforada

Dos caminos llevan al mismo resultado, y la elección depende sobre todo de las ganas de hacer bricolaje.

Lo más sencillo es comprar una tapa ya perforada, que se vende para la montura de tu marca, con un agujero calibrado y limpio. Es la opción fiable, sin riesgo para el sensor y sin pruebas a ciegas, y cuesta unos pocos euros.

El otro camino, más fiel al espíritu de la fotografía estenopeica, consiste en perforar una tapa de cuerpo normal. Se le abre en el centro un agujero de cinco a diez milímetros y después se pega encima, por el lado interior, un pequeño cuadrado de aluminio fino en el que se ha perforado con una aguja el verdadero agujero, desbarbado con papel de lija. El gesto es el mismo que con una caja, explicado en construir una cámara estenopeica, y la lógica del diámetro del agujero se aplica igual: un agujero más pequeño da una imagen más nítida, pero más oscura.

tapa de cuerpo con un estenopo y un cuadrado de aluminio perforado con una aguja

Exposición larga: los ajustes de la cámara estenopeica digital

Sin objetivo, la cámara ya no mide la apertura ni enfoca, lo que obliga a pasar al control manual y a razonar de otra manera.

La cámara debe estar en modo manual, porque los modos automáticos no saben trabajar sin óptica. Tampoco se ajusta el enfoque: el estenopo reproduce todo el campo con la misma aproximación, del primer plano al horizonte.

El agujero deja pasar muy poca luz, el equivalente a una apertura minúscula, lo que obliga a hacer exposiciones largas, desde una fracción de segundo a pleno sol hasta varios segundos en interiores. El trípode se vuelve enseguida imprescindible, y el temporizador o un mando a distancia evitan la trepidación al disparar.

En cuanto a la sensibilidad, se sube el ISO para acortar la exposición cuando falta luz, aceptando algo de ruido, o se mantiene bajo para obtener una imagen más limpia. La pantalla y el histograma te dicen al momento si la exposición es correcta, y ahí está toda la comodidad de lo digital: corriges y vuelves a empezar sin desperdiciar nada.

Cómo es realmente el resultado en el sensor

La imagen conserva la suavidad característica de la fotografía estenopeica, ese ligero desenfoque que envuelve toda la escena, y esa profundidad de campo casi infinita en la que nada está realmente nítido, pero todo se sostiene en el mismo plano. En este punto, el sensor reproduce fielmente lo que proyecta el agujero.

También recuperas la relación con el tiempo propia del procedimiento, ya que la exposición larga estira el movimiento, alisa el agua y hace desaparecer a los transeúntes. Es fotografía estenopeica de verdad, con su ritmo lento.

Lo que no recuperas es el grano analógico ni la textura del papel. El sensor tiene su propia firma, más lisa, y la parte de azar químico desaparece en favor de un resultado más previsible. El aspecto es parecido, pero la piel de la imagen no es la misma.

resultado de una foto estenopeica en un sensor digital, con desenfoque suave y exposición larga

Los límites de la fotografía estenopeica con una cámara digital

El principal inconveniente es el polvo en el sensor. Con la cámara abierta, sin objetivo que lo proteja, el sensor queda expuesto a las partículas, y la mínima mota de polvo se ve todavía más porque el agujero hace que todo el campo sea uniforme.

También desaparece el gesto del revelado, ese en el que la imagen surge ante tus ojos en el baño. Obtienes un archivo, no una copia revelada a mano, y la vista previa inmediata le quita al procedimiento parte de su espera y de su sorpresa. Ni defecto ni ventaja: es simplemente otra manera de relacionarse con la imagen, y si dudas entre los dos mundos, la comparativa entre cámara estenopeica y cámara digital lo explica en detalle.

Para quién es una buena puerta de entrada la fotografía estenopeica digital

Este enfoque le conviene a quien ya tiene una réflex o una sin espejo y quiere probar la fotografía estenopeica sin invertir en química ni enfrentarse de entrada al papel. Descubres el resultado, aprendes a pensar en exposiciones largas y en modo manual, y ves enseguida si la mirada del procedimiento te dice algo.

También es un buen campo de prácticas para estimar la luz: la vista previa inmediata responde al instante, mientras que en fotografía analógica hay que esperar a la copia. La lógica sigue siendo la del tiempo de exposición de la cámara estenopeica, pero la pruebas sin gastar nada.

Aun así, la fotografía estenopeica digital no sustituye a la experiencia analógica completa, aquella en la que cargas el papel con luz roja, esperas sin ver nada y después la imagen surge en el revelador. Para vivir toda esa cadena, el kit Sténoflex reúne en una caja la cámara oscura estenopeica, el papel fotográfico, el revelador y el fijador líquidos concentrados en dos frascos de 15 ml cada uno, el filtro rojo y la tabla de exposición. Diseñado en Francia en 2009 para la iniciación, es la herramienta que usamos en los talleres para lograr una primera foto en una sola sesión.

La cámara con tapa perforada y el kit no se oponen: una te deja probar el resultado sin química y el otro te hace vivir el procedimiento de principio a fin, y muchos empiezan por la primera antes de pasar al segundo.

Eric Marais — fotógrafo, autor de dos libros sobre fotografía estenopeica (ediciones Pearson) y creador del Sténoflex. Desde el principio imparte talleres de iniciación a la fotografía estenopeica y al revelado analógico.