Christian Marclay, Meghann Riepenhoff, John Dugdale y Annie Lopez figuran entre los artistas contemporáneos que han hecho de la cianotipia su medio, siguiendo la estela de Robert Rauschenberg y Susan Weil, que ya trabajaban el papel azul de planos en 1949. Así, casi dos siglos después, un procedimiento de copia concebido para reproducir notas y planos se ha convertido en un medio que algunos artistas eligen por lo que es.
Esta página trata del uso artístico de la cianotipia hoy: quién la practica, qué buscan en ella estos artistas y cómo la emplean. La historia de la cianotipia sigue el largo camino que va del laboratorio del siglo XIX a los talleres de hoy, y si el procedimiento es nuevo para ti, nuestra guía general de la cianotipia explica cómo funciona.
Los artistas de la cianotipia en los siglos XX y XXI
Los datos que siguen proceden todos de un museo o de una universidad. Van de la botánica a la ropa, pasando por la fotografía y el paisaje.
- Bertha E. Jaques (1863-1941), grabadora reconocida en Chicago, hacía cianotipos de flores silvestres y de plantas, que colocaba sobre un papel sensible comercial, sobre todo entre 1906 y 1908. El Art Institute of Chicago conserva su San Diego Seaweed (1908), y el Smithsonian American Art Museum le atribuye más de un millar de imágenes botánicas.
- Robert Rauschenberg y Susan Weil trabajaron juntos sobre papel de planos (blueprint) desde 1949: un modelo posaba sobre la hoja, que después se exponía a una lámpara solar. La revista LIFE los presentó en su número del 9 de abril de 1951, y el Nasher Museum of Art de la Universidad Duke reproduce una de las fotografías publicadas.
- John Dugdale (nacido en 1960) perdió gran parte de la vista en 1993. Desde entonces fotografía con una cámara de gran formato Kodak de 1912 y hace sus copias en cianotipia, un procedimiento lo bastante sencillo para que pueda revelarlas él mismo. Su Pink Lustre Tea, un cianotipo de 1994, forma parte de la colección del Montgomery Museum of Fine Arts.
- Christian Marclay (nacido en 1955) abre casetes de audio y esparce su cinta sobre el papel sensible. Hizo estos fotogramas (fotografías sin cámara) en Graphicstudio, el taller de la Universidad del Sur de Florida, y el Metropolitan Museum of Art adquirió en 2009 uno de ellos, Memento (Soul II Soul), de unos 2,50 m de largo.
- Annie Lopez (nacida en 1958), artista de Phoenix, imprime en cianotipia fotografías antiguas y textos sobre papel de envolver tamales. Después cose esas copias para hacer vestidos, que el museo de arte de la Universidad de Arizona presentó en 2024 en la exposición Origin Story.
- Meghann Riepenhoff (nacida en 1979) emulsiona a mano papel de acuarela y después lo confía a las olas, a la arena, a las charcas de marea o a la lluvia, sin cámara. El Zillman Art Museum de la Universidad de Maine expuso en 2017 una de sus grandes piezas, veinte elementos ensamblados a lo largo de unos tres metros.
Bertha E. Jaques, Elderberry Blossoms, 1910, fotograma en cianotipia. Smithsonian American Art Museum, 1994.91.91. Dominio público.
Por qué los artistas vuelven a este procedimiento
Del 16 de enero al 24 de abril de 2016, el Worcester Art Museum presentó la primera gran exposición estadounidense que recorría la historia de la cianotipia, en la que obras de artistas contemporáneos convivían con las de Anna Atkins. Según el museo, este regreso data del auge de la fotografía digital en la década de 1990: algunos artistas se volvieron entonces hacia este procedimiento tradicional, que permite tanto la copia de un negativo como el fotograma.
El primer atractivo es el propio azul. El azul de Prusia nace bajo la luz en el corazón de la fibra, profundo y estable, nunca del todo igual de una copia a otra. Hugh Scott-Douglas lo convirtió en el tema de una obra abstracta de 2012, expuesta en Worcester, que explora las variaciones de color debidas a distintos tiempos de exposición al sol.
El segundo atractivo es el gesto: una emulsión extendida con pincel, una espera frente al sol, un lavado con agua. Esta sencillez tiene también un alcance práctico, ya que es lo que permite a John Dugdale seguir haciendo él mismo las copias de sus fotografías.
El tercer atractivo es la huella. El procedimiento registra el contacto directo de un objeto o de una luz, sin cámara ni objetivo. Así, el Zillman Art Museum describe los cianotipos de Meghann Riepenhoff como huellas directas del paisaje, cuya superficie sigue cambiando con el tiempo.
Cianotipo de una cabaña realizado por Éric Marais a partir de un negativo. Las pinceladas de los bordes conservan la huella del gesto, y el azul se ha formado en la fibra del papel.
Los grandes usos en la creación actual
El Worcester Art Museum había construido su exposición en torno a cuatro temas: la botánica, el paisaje, la abstracción y el retrato. Son los que dominaban la producción de principios del siglo XX, y se encuentran también en los artistas de hoy.
El uso más extendido sigue siendo el fotograma, imagen sin cámara en la que se colocan objetos sobre la hoja sensible antes de exponerla a la luz. Bertha Jaques colocaba plantas, Christian Marclay cintas de casete: cada objeto deja su sombra en blanco sobre el azul. Lo vegetal ocupa ahí un lugar destacado.
El segundo uso es la copia a partir de un negativo, en la que una imagen fotográfica ampliada en acetato se pone en contacto con el papel emulsionado. Algunos fotógrafos la emplean para dar a sus tomas la materia y el azul del procedimiento, donde una copia clásica quedaría neutra.
El tercer uso va más allá del papel plano. Annie Lopez cose sus copias para hacer vestidos, Meghann Riepenhoff ensambla sus hojas en grandes composiciones, y otros artistas emulsionan tela, madera o cerámica, a veces con baños de virado que cambian el color del azul original.
Fotograma, copia a partir de un negativo y soporte textil: tres usos habituales de la cianotipia hoy.
Una figura fundadora que ilumina el uso actual
Este uso artístico no es un invento reciente: prolonga una intuición antigua. Ya en 1843, la botánica inglesa Anna Atkins colocaba algas directamente sobre el papel sensible para guardar su huella azul en sus Photographs of British Algae, una obra citada a menudo como el primer libro ilustrado con fotografías.
Su enfoque, a la vez documental y de una gran belleza plástica, anuncia lo que muchos artistas vuelven a hacer hoy ante una planta o un encaje.
Este vínculo entre una pionera del siglo XIX y la creación actual dice mucho de la coherencia del procedimiento. La cianotipia actual hereda de sus orígenes como técnica de copia el principio de la huella y su azul característico, y los hace evolucionar hacia un lenguaje plástico de pleno derecho. Así, a lo largo de su historia, la cianotipia ha pasado de ser un procedimiento de ingenieros y botánicos a convertirse en un medio de artistas.

Anna Atkins, Dictyota dichotoma, hacia 1853, cianotipo: la lámina fundadora de la que siguen partiendo hoy los artistas de la cianotipia. The Metropolitan Museum of Art, 2005.100.557 (18). Dominio público.
Lo que este renacimiento debe a la accesibilidad del procedimiento
Si la cianotipia vuelve con tanta fuerza, es también porque sigue siendo uno de los procedimientos fotográficos antiguos más sencillos de llevar a la práctica. Bastan dos sales de hierro, la luz del sol y agua limpia, sin laboratorio ni cuarto oscuro, lo que la hace accesible a un público mucho más amplio que los procedimientos a base de plata.
Esta facilidad de acceso explica en parte su presencia en los talleres, en las escuelas de arte y en la práctica aficionada exigente. Quienes la practican tienen incluso su propia cita, el Día Mundial de la Cianotipia (World Cyanotype Day): según los organizadores, se celebra cada año el último sábado de septiembre, día en que fotógrafos y artistas de todo el mundo se reúnen para hacer cianotipos.
Este carácter abierto no resta nada a la profundidad del trabajo posible: solo amplía la puerta de entrada. Se puede empezar con un fotograma de follaje una tarde de verano y acabar con una serie lograda, porque el procedimiento tolera el ensayo y a la vez recompensa la paciencia.
Para ponerte manos a la obra y hacer nacer ese azul bajo la luz, nuestro kit de cianotipia reúne las dos sales de hierro, el papel y lo necesario para conseguir tus primeras huellas.
El contenido del kit de cianotipia Sténoflex: dos frascos de sales de hierro, papel y pipetas. El sol y el agua limpia hacen el resto.
Eric Marais — fotógrafo, autor de dos libros sobre fotografía estenopeica (ediciones Pearson) y creador del Sténoflex. Desde el principio imparte talleres de iniciación a la fotografía alternativa, de la fotografía estenopeica a la cianotipia.


